jueves, 11 de diciembre de 2008

Crepúsculo






-Y de ese modo el león se enamoró de la oveja...- murmuró. Desvié la vista para ocultar mis ojos mientras me estremecía al oírle pronunciar la palabra.


-¡Qué oveja tan estúpida!- musité.


-¡Qué león tan morboso y masoquista!




Stephenie Meyer,


Crepúsculo